jeudi 10 décembre 2009

OTROS DOS POEMAS SOBRE SUEÑOS


LAS CÁMARAS SECRETAS

También quiero pintar
la habitación secreta,
aquella a la que sólo
algunos predilectos llegan;
aquella que de pronto se aparece
cuando soñamos el departamento
y descubrimos con alegría el ignorado espacio
para abrir y disfrutar de contrabando.

Está siempre en la penumbra
y parece encontrarse eternamente
en aquél edificio parisino:
una de esas casas viejas y agotadas.
en cuyas escaleras, corredores puertas y estancias
circulé durante tanto tiempo;
tanto, que se incrustaron en mi cuerpo
tanto, que ahora también él tiene cámaras secretas
lugares cóncavos, convexos
donde guardo cosas que a veces me fastidian,
y entonces limpio en grande
tirando a la basura podridos dinosaurios
juguetes rotos y músicas usadas como trapeadores,
aunque también la habitación secreta
puede ser delicia y llamarse única, exclusiva y personal
como la de Virginia Woolf.

En mi casa hay una así,
no tan oscura pero sólo mía;
tiene forma de abanico, en ella vuelan
suspendidos o veloces encantamientos de mis manos,
atuendos novohispanos, fotos familiares,
deseos vueltos polvo,
pero polvo enamorado;
recuerdos vivos como gatos.

Los muebles azules, las ternuras,
barnices de uñas, pavorreales
los libros gordos y alemanes,
las zapatillas bailando solas y en la barra,
la mirada oblicua del hombre del tranvía
y el cuerpo de Tintán, igualito al comandante J.
de tan encuerado.

Las cámaras secretas,
por dentro y fuera,
se aposentan en mi sueño,
y ahí mueren.




SUEÑOS DE INVIERNO

Rumbos de alfombra,
cosas viejas
inservibles trastos
¿caminar hacia atrás
es bueno para el corazón?
Me lo pregunto.

Ramas negras de invierno
humedad en la cabeza
vidrios empañados
¿Dónde está la luz?

Vivo en el tiempo somnoliento
de un país de tranvías de juguete
recorriendo venas de otro cuerpo,
de otro tiempo, de otros retazos

diciembre sabe a hielo
a suplicios locos.

Son mis sueños
en este lado
de los hemisferios.
Lirio GB, 2009

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