mardi 19 janvier 2010

POEMAS DE LA ROPA

Publico parte del poemario que ganó el premio en Quintana Roo. El libro apareció en 2010.


ROPA EN EL TENDEDERO

El viento norte los anima:
surgen cuerpos
que algún día transpiraron.

Bailan como ahorcados
en lo marino de las flores y las rayas,
en el rosa frutal y mexicano,
en el azul apastelado de los calzones.

Bailan y no escapan de la vida,
hablan con su danza y adquieren
la exactitud de los fantasmas.


LA ROPA VIEJA

Mojada arruga triste,
cuerpo flácido en arroyo,
adornos de mugre y papeles de sabritas,
no le queda más
que decir su viaje último,
que sacar a la luz el momento del estreno,
del cuerpo bienamado,
del color de fiestas o revistas.

En el último escalón está la ropa vieja:
algo apestoso que ya nadie nadie quiere
y todos necesitan;

letrina y callejón de olvido,
pena y odio de no tener
a quien contar su historia,
y las ganas de matar a los que llegan.

La ropa vieja se acurruca y muere
pero tarda tanto que parece que está aún aquí,
sin vergüenza ni reojos,
cuero poliéster algodón rayón y látex,
la ropa vieja resiste y se resiste:

momificada
deja el mundo.


ROPA EN SUSPENSO

No hay pintor que lo refleje:
naranja de azafrán,
verde limón,
fluorescencia en crecimiento,

cegadores blancos
de sábanas nubosas
en suave danza vespertina

levitan y sonríen
poco les falta
para salir volando.


LA ROPA SUCIA

En el patio se retuerce,
calza el aire
la ropa sucia.

Se amontona en bolsas y susurra sorda
sus olores, sus manchas y su espera.

La ropa sucia podría quedarse sucia,
ser quemada,
mezclarse con inmundos trozos
de carne podrida, de cáscara de pera
y restos de guisado,
pero a mí me gusta
sacarla de la cesta
e imaginarla joven,
urgente de belleza,
dominando al mundo…

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