mercredi 21 avril 2010

UN POEMA (ALGO) ERÓTICO




A DISCRECION

Ambos eran negros y hermosos
esculturas de ébano con ropa de París
no los vi más de un segundo,
pero la impronta se quedó por siempre,
quizá porque nunca antes estuve
frente a gente que hacía el amor contra una puerta.

La escalera monumento arriba
era de estatuas y gatos malolientes,
la siniestra galería de abajo
coronaba un interior que no era aún
un interior de veras
y en el negror, como negra era su piel
cogían furiosamente cuando yo los descubrí.

Salí corriendo sin aliento,
como quien acaba de ganarse un par de zapes
estoy segura de que el pintor francés que allí vivió
hubiese hecho
exactamente lo mismo.

Eso se llama tacto.

2 commentaires:

  1. Sin palabras. De lo poco que he leído tuyo (suyo, como sea...) éste es el más delicioso.

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