lundi 24 mai 2010

Un poema sobre MI CASA

SIEMPRE LA CASA

La casa es el cuerpo
abierto de un amante
la casa es el puerto y la barca
en la cual viajamos cada noche
a la isla de los muertos.

La casa tiene fallas, cicatrices,
accidentes del tiempo,
arrugas prematuras.

Pero la casa es también joven
trae blanca túnica
zapatos de verano,
lleva una tiara de rombos y de flores
se abanica con los juncos.

En su vientre pasa todo,
los juegos, el piano, las palabras,
las risas, los maullidos,
el silencio azul e inquieto
de las noches lunares.

La casa:
caja de palabras
y de besos.


(la imagen que ilustra este poema es una pintura de David Hockney, "Casa en California", 1983, Metropolitan Museum of Art, NYC)

EL GOL, un poema sobre la infancia


Para Jean Pierre

Él me dice que a veces la experiencia
no nos sirve y que nada
nos salva de meter la pata:
después de la vejez viruela;
aunque también es bueno olvidar que antes vivimos
y pensar que somos nuevos flamantes niños como hoy,
cuando su gozo es transparente,
duro como la piel de los ocho años,
brillante como un pedazo de vidrio
echando estrellas desde el piso en una playa.

Olvidar que crecimos, que hubo lágrimas, lagunas
mares y pantanos en los días,
estar aquí en el terciopelo de la cancha,
en el sudor primario del propio cuerpo
habitado por el antiguo chaparrito
que aprendió a tejer jugadas con los pies;
ver venir la bola, meterle gol a las penumbras
en el corto instante en que el azar
es hijo de la nada,
como una hoja en blanco para escribir
su deslumbrante asombro.

Sigue viviendo el gol después de lo vivido,
se pasa la jugada en cámara lenta, desde ángulos distintos,
y reconozco al niño de Rabat, al de la bici,
los cohetes, las banderas,
el de rodillas escarchadas y ojos enormes como faros;
el que contempla el mundo con sorpresa
desde el fulgor nunca perdido del origen.