mercredi 4 mai 2011

PORQUE USTED LO PIDIÓ: de nuevo La Ropa...

A mucha gente le ha gustado el libro sobre la ropa;  a petición popular, otro poema del mismo libro, "Memorias de la Ropa..." (U. de Q. Roo, 2010)
 
LA ROPA LIMPIA

La ropa limpia se lava en casa.
En casa lavo y lavo las cosas que me pasan,
en casa cambio letras de cambio y heroísmos,
erotismos raros de las horas dormidas,
lugares y momentos donde la ropa enseña
una parte de su piel y tiene
el poder de transitar los sitios,
el futuro, las miradas,
los animales, las respiraciones.

La ropa de otros me envuelve ahora,
la ropa tiene sabor de fruta o sopa,
de té caliente y de licores raros;
se me pega sonámbula, morada, azul oscuro,
buenas noches y de Prusia,
uniforme azul de luna o de bandera franca.

La ropa oscura se lava en casa
como una piel muerta y revivida,
como el kilómetro cero cinco mil o cuatrocientos,
como el cansancio que la noche regenera.

Sale de mis manos
con olor de cromosoma,
con olor de bacteria o de tormenta,
con olor natural de la invención en bata blanca.

Pero la ropa limpia se lava a veces
en el fondo de un cajón lleno de magia,
un cajón donde se mete así nomás
sin detergente, ache dos o, ni piedra alguna
filosofal o mística,
y se lava sola por encanto
(conocí a dos chavos que así se la rifaban).

La ropa sucia se vuelve limpia
como pelo de gato sacudiendo pulgas, roña y pesadillas
cambia la cara y las entrañas,
tiene color de tiempo y por eso es triste
porque algún día terminará vencida,
será trapo viejo al borde de un estanque,
será burlada o maldita por la moda,
se quedará en silencio
después de haber hablado
tanto y tanto,
después de haber cantado
cuerpos y cabellos,

después de haber sido habitada
por las voces.

Lirio GB, 2009