POEMAS DE LA ROPA

Publico parte del poemario que ganó el premio en Quintana Roo. El libro apareció en 2010.


ROPA EN EL TENDEDERO

El viento norte los anima:
surgen cuerpos
que algún día transpiraron.

Bailan como ahorcados
en lo marino de las flores y las rayas,
en el rosa frutal y mexicano,
en el azul apastelado de los calzones.

Bailan y no escapan de la vida,
hablan con su danza y adquieren
la exactitud de los fantasmas.


LA ROPA VIEJA

Mojada arruga triste,
cuerpo flácido en arroyo,
adornos de mugre y papeles de sabritas,
no le queda más
que decir su viaje último,
que sacar a la luz el momento del estreno,
del cuerpo bienamado,
del color de fiestas o revistas.

En el último escalón está la ropa vieja:
algo apestoso que ya nadie nadie quiere
y todos necesitan;

letrina y callejón de olvido,
pena y odio de no tener
a quien contar su historia,
y las ganas de matar a los que llegan.

La ropa vieja se acurruca y muere
pero tarda tanto que parece que está aún aquí,
sin vergüenza ni reojos,
cuero poliéster algodón rayón y látex,
la ropa vieja resiste y se resiste:

momificada
deja el mundo.


ROPA EN SUSPENSO

No hay pintor que lo refleje:
naranja de azafrán,
verde limón,
fluorescencia en crecimiento,

cegadores blancos
de sábanas nubosas
en suave danza vespertina

levitan y sonríen
poco les falta
para salir volando.


LA ROPA SUCIA

En el patio se retuerce,
calza el aire
la ropa sucia.

Se amontona en bolsas y susurra sorda
sus olores, sus manchas y su espera.

La ropa sucia podría quedarse sucia,
ser quemada,
mezclarse con inmundos trozos
de carne podrida, de cáscara de pera
y restos de guisado,
pero a mí me gusta
sacarla de la cesta
e imaginarla joven,
urgente de belleza,
dominando al mundo…

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